Misa en la Catedral y marcha a cuatro años de Cromagnon

Familiares y amigos de los 194 jóvenes fallecidos y sobrevivientes de la tragedia del boliche Cromagnon, ocurrida hace cuatro años, renovaron hoy su reclamo de justicia con una misa en la Catedral metropolitana y un acto en la Plaza de Mayo.
Tambiín marcharon por la avenida Rivadavia -como todos los 30 de cada mes- hasta el boliche de la zona del barrio de Once que se incendió por el uso indebido de bengalas.

El obispo auxiliar de Buenos Aires, Oscar Ojea, quien ofició una emotiva misa en la Catedral, recordó a los atribulados familiares, amigos y sobrevivientes presentes las palabras del cardenal Jorge Bergoglio en el sentido de que la ciudad "no lloró lo suficiente".

"No hemos aprovechado la oportunidad de este inmenso dolor para hacer un replanteo profundo de nuestra responsabilidad común en la creación de hábitos de convivencia más humanos, más justos y más fraternos", aseveró.

La catedral estuvo colmada por familiares que portaban carteles y lloraban en silencio mientras escuchaban las palabras de Ojea, quien habló de una "sociedad individualista hasta el extremo y la tendencia a la negación y al olvido" que "no sabe con claridad hacia dónde vamos y sin aprovechar las enseñanzas de la historia".

El obispo saludó uno por uno a los familiares, que llevaban una vela en la mano y carteles con fotos de sus familiares muertos, en el momento más emotivo de la misa.

Sobre la tristeza renovada, Soledad, amiga de Cecilia, muerta a los 25 años en Cromañón, señaló que creía que con el paso de los años "iba a estar más fuerte, pero cuando entrí a la Iglesia me di cuenta que difícil que es. Cromañón no terminó, necesitamos justicia".

Jorge Lozano, obispo de Gualeguaychú que acompañó a los familiares en los momentos más dolorosos, aseguró que los jóvenes "siguen en riesgo" y pidió "controles adecuados para cuidar las vidas" y "respeto" al sufrimiento, en línea con la homilía de Ojea.

Mercedes Blanco, madre de Lautaro, señaló que "falta sentar en el banquillo a los principales responsables: el jefe de gobierno (por Aníbal Ibarra) y los dueños del complejo donde hace poco se descubrió un prostíbulo", junto a Cromañón.

En tanto, con la muestra fotográfica frente a la Pirámide de Mayo, los padres buscan "exponer la vida de los chicos. Los turistas se impactan por lo que pasó pero tambiín seguimos escuchando ‘los hubieran cuidado, seguro que estaban drogados’", dijo Silvia, mamá de Julián, muerto a los 18 años.

La mujer agregó que "es cierto lo que dijo Bergoglio, que todavía faltan lágrimas y que mucha gente no termina de entender lo que pasó ahí esa noche".

Mientras la multitud, la mayoría jóvenes, se concentraba en grupos en la Plaza de Mayo para iniciar la marcha a Once, pegada a la Pirámide, una tarima vacía con unos parlantes propalaba un "rap": "sistema asesino de gente, hay que poner la trucha y encabezar la lucha".

Entre los políticos que se acercaron estaban los legisladores porteños Enrique Olivera y Híctor Bidonde, y Luis Zamora, quien se mezcló con asistentes que portaban banderas rojas de distintos partidos de izquierda.

Fuente: zonanortediario.com.ar