El equipo de Cagna jugó un gran partido frente a Estudiantes y le ganó como local por 2 a 0 con goles de Luna y Ayala, pero la gran figura del encuentro fue Daniel Islas que tuvo una noche iluminada y salvó más de una vez la caída de su arco.
Volvió el Tigre de Diego Cagna. Ese es el mejor resumen para el encuentro que disputaron el Matador y Estudiantes, porque a pesar del gran espectáculo que regalaron ambos equipos, con buen juego, mucho sacrificio y numerosas situaciones de gol, lo que se destacó en la noche de Victoria fue la vuelta de la mística de ese conjunto que desde que ascendió a Primera División demostró ser capaz de pelearle torneos a los “grandes” de la máxima categoría del fútbol argentino. Fue el partido número 100 de Cagna como DT de Tigre y el mejor regalo que podría haber recibido era no sólo una victoria como local, sino tambiín una actuación magistral como la que tuvieron sus dirigidos y como no sucedía desde el campeonato pasado.
Desde el arranque el partido mostró que iba a ser de ida y vuelta y con muchas situaciones de riesgo en las dos áreas. El Pincha no jugó con todos sus titulares pensando en el partido de vuelta de la Copa Libertadores, pero de igual manera los suplentes como Sánchez Prette demostraron estar en un gran nivel. Calderón y Salgueiro empezaron a moverse y a complicar desde los primeros minutos a la defensa del conjunto local, que tuvo en Rusculleda el conductor más lúcido del juego para habilitar a Lázzaro y sobre todo al Chino Luna que estuvo muy activo y movedizo y fue una de las figuras de la cancha a puro sacrificio.
A pesar del buen trabajo de ambos equipos, el marcador se mantenía igualado y sin demasiadas chances claras pero con un clima que rondaba en el estadio de que en cualquier momento podía llegar la apertura en cualquier arco. Sánchez Prette tuvo un claro mano a mano con Islas luego de una buena jugada colectiva, pero el arquero achicó rápidamente y salvó lo que parecía la caída de su valla. Unos poco minutos más tarde de esta situación, el otro arquero, Mariano Andújar, fue quien debió esforzarse para sacarle la pelota de los pies a Ayala en otro mano a mano que tenía destino de gol. Esa era la imagen del partido, la del arquero del Matador y de Estudiantes salvando chances clarísimas y siendo los únicos responsables de que el cero se mantuviera.
En la segunda parte el encuentro no sólo no bajó su nivel, sino que además ofreció más situaciones de riesgo y más goles. Tanto Tigre como Estudiantes salieron a buscar romper con la igualdad y optaron por descuidarse un poco en lo defensivo en pos de ese objetivo. A los diez minutos, Rusculleda hizo una gran jugada juntando a varios defensores y le dio un buen pase a Luna que aguantó la marca y definió frente a Andújar que no tuvo nada que hacer. Así fue como los de Cagna salieron beneficiados de esa lotería que parecía el partido. Los dirigidos por Sabella no se quedaron frente al 1 a 0 abajo e invadieron el área del Matador con centros para Calderón y remates de media distancia, pero una y otra (y otra, y otra, y otra vez…) se toparon con un Daniel Islas infalible, seguro tanto de arriba como de abajo, agrandado y sin dar lugar a fisuras en su rendimiento. Mientras tanto, los de Victoria tambiín llegaban al arco de en frente y Andújar volaba una y otra vez para aguantar el resultado. Sin embargo, tantas situaciones tuvo el visitante que no pudo concretar, que a los 23 minutos Luna recibió en el área, remató y Andújar tapó magistralmente, pero en el rebote apareció Ayala para empujarla y poner el 2 a 0 definitivo.
Tigre ganó y gustó y pudo haber goleado, aunque a la vez no se hubiera llevado los 3 puntos de no ser por Islas. Con esta victoria Cagna y sus jugadores están cada vez más cerca de escribir una nueva página en la historia del club de Victoria, ya que está dentro de los clasificados para la Copa Sudamericana, lo que sería un verdadero hito.
Fuente: www.zonanortediario.com.ar