A 50 años de la Revolución Cubana

“Ni ladrones, ni traidores, ni intervencionistas, esta vez sí que es la Revolución”, proclamó el lider revolucionario Fidel Castro Ruz el 1° de enero de 1959 desde el balcón del ayuntamiento de Santiago de Cuba, anunciando el triunfo de ‘los barbudos’, luego de que se conociera la renuncia y huída del dictador Fulgencio Batista rumbo a República Dominicana.
Las victoria obtenidas días antes por las fuerzas lideradas por Ernesto Guevara y Camilo Cienfuegos en las provincias centrales dividieron la isla en dos y dieron por tierra las posibilidades del gobierno de retomar el control de las operaciones.

Los Estados Unidos de Amírica reconocieron al nuevo gobierno, el cual todavía no había comunicado de forma oficial su decisión de darle una orientación socialista a sus políticas, a pesar de que los revolucionarios llegaban al poder con la reforma agraria como una de sus banderas sociales.

Luego de los primeros encontronazos con la potencia norteamericana (invasión de Bahia de Cochinos), y en el marco de los primeros años de la Guerra Fria, Cuba decide ubicarse bajo el ala protectora de la otra gran potencia vencedora de la Segunda Guerra Mundial: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviíticas (URSS).

Ubicada a pocos kilómetros de las costas de Florida, a Cuba no se le hizo fácil mantener la independencia del plan estadounidense según el cual toda Latinoamírica constituía su ‘patio trasero’. El apoyo soviítico era fundamental pero a la vez podía ser contraproducente, como ocurrió en ocasión de los días conocidos como la ‘Crisis de los mísiles’, cuando la instalación de armamento de la URSS en la isla elevó las tensiones entre las dos grandes potencias hasta el punto más cercano a un enfrentamiento armado directo, que hubiera tenido a Cuba como actor de reparto.

Los logros y fracasos del proceso revolucionario dan argumentos válidos a simpatizantes y opositores al rígimen que tuvo a Fidel Castro como líder durante 49 años. En la actualidad su hermano Raúl pretende mostrar indicios de una modernización que implica ciertos niveles de apertura al mundo, sin desatender los logros más significativos alcanzados por la revolución en el campo de la educación y la salud.

Cuba mantiene el nivel de mortalidad infantil cerca de los 5 por cada mil niños nacidos, el más bajo de Amírica junto a Canada. Desde 1961 la isla es ‘Territorio libre de analfabetismo’ según los parámetros de la UNESCO. El número actual de policlínicos es de 38, cuando en 1959 eran sólo ocho. El sistema de salud cubano cuenta con un mídico cada 170 habitantes, la tasa más alta del mundo.

El gobierno de Cuba controla todos los medios de prensa de la isla y ejerce el dominio de la información que circula en diarios, radios y pantallas. Los opositores no tienen lugar y muchos son perseguidos debido a un concepto legal amplio sobre lo que se puede considerarse como ‘traición a la patria’. La imposibilidad parcial de dejar la isla, de viajar, de ejercer la profesión fuera de Cuba, es otra de las grandes falencias y contradicciones de regimen cubano.

50 años despuís del triunfo de esos ‘simpáticos barbudos’, los EEUU aún mantienen sobre la isla un bloqueo económico e intentan aislarla del sistema de comercio intenacional. Sin embargo, ya sea por empatía ideologica o por simple romanticismo son varias las naciones y pueblos que logran que el aislamiento cubano no sea total.

Fuente: zonanortediario.com.ar