Frente a la paralización del servicio, el exintendente propuso que empresas de transporte que recorren San Isidro absorban transitoriamente los trayectos para recuperar la conectividad. Concejales de su espacio presentaron un proyecto para habilitar una salida institucional mientras se define una solución definitiva.
La crisis de la línea 707 sigue afectando la vida cotidiana de miles de vecinos de San Isidro. La interrupción del servicio dejó sin transporte a familias, estudiantes, docentes, trabajadores y adultos mayores que dependen del colectivo para trasladarse dentro del distrito.
En ese contexto, Gustavo Posse planteó una propuesta concreta para intentar destrabar la situación: que otras líneas de colectivos que ya operan en la zona tomen de manera transitoria los recorridos afectados, mientras se avanza hacia una solución definitiva.
“Hace muchísimo tiempo que no funciona la línea 707. Los chicos y los docentes no llegan al colegio. Los pacientes no llegan a los hospitales. Los trabajadores no llegan a su lugar de trabajo”, señaló Posse en un mensaje público sobre la situación. Según planteó, la falta de colectivos afecta directamente la posibilidad de llegar al trabajo, a la escuela, a centros de salud y a otros puntos esenciales del distrito.
El exintendente sostuvo que la salida podría apoyarse en un esquema que ya se utilizó en otras oportunidades: cuando una línea deja de funcionar, otras empresas toman parte del trayecto para garantizar la continuidad del servicio. “Un trayecto de líneas de colectivos es un bien social, que si bien lo lleva adelante una empresa, es esencial para la comunidad”, afirmó.
La propuesta mencionada por Posse apunta a convocar a empresas que ya tienen presencia en la región, como la 130, la 140, la 314, la 343, la 338 y la 371, para distribuir entre ellas los recorridos que hoy quedaron sin cobertura. El objetivo, según explicó, es que los usuarios vuelvan a contar con un servicio y que los trabajadores puedan ser absorbidos dentro del nuevo esquema operativo.
“Queremos ayudar al Municipio. De esa manera ayudamos a los vecinos”, remarcó Posse, buscando presentar la iniciativa como una colaboración frente a una emergencia de movilidad más que como una disputa política.
La situación de la 707 escaló luego del cese de la prestación del servicio en todos sus ramales por parte de la empresa Micro Ómnibus General San Martín S.A. —MOGSM—. En el proyecto presentado en el Concejo Deliberante, concejales del espacio de Posse sostienen que la paralización representa una afectación de un servicio público esencial, ligado al acceso cotidiano a la educación, la salud y el trabajo.
El texto legislativo también señala que la interrupción total del servicio no apareció de manera repentina, sino como el desenlace de meses de irregularidades. Según los fundamentos, la falta de una intervención administrativa oportuna derivó en una situación de emergencia en la movilidad local.
Aunque el planteo político de Posse se concentra en la solución inmediata, los concejales de su espacio llevaron la propuesta al plano institucional mediante un proyecto de ordenanza. La iniciativa propone declarar la caducidad de la concesión de la 707, recuperar para la jurisdicción municipal los recorridos, trazas y paradas, y avanzar con una nueva licitación pública para adjudicar el servicio.
La iniciativa también contempla la situación de los trabajadores de la línea. El proyecto establece que la futura adjudicataria debería dar prioridad de contratación al personal de conducción y técnico que prestaba servicios en la 707, respetando antigüedad y convenios colectivos.
El planteo busca instalar una salida operativa: distribuir los recorridos, reincorporar trabajadores al sistema y evitar que los vecinos sigan esperando una normalización indefinida. “Esto ya se hizo varias veces. Ahora falta que las autoridades municipales lo implementen”, sostuvo Posse.
Por ahora, la crisis sigue abierta. Mientras se define qué ocurrirá con la empresa operadora y con la concesión, el problema inmediato continúa siendo el mismo: miles de vecinos necesitan una alternativa para moverse dentro de San Isidro.
“Es sencillo. Todos le ponemos el hombro”, resumió Posse.