La Justicia condenó a tres años y seis meses de prisión a dos ciudadanos uruguayos que participaron en la construcción del túnel subterráneo con el que una banda intentó robar el Banco Macro de San Isidro en agosto de 2024. Se trata de Alan Lorenzo Rodríguez, de 36 años, y César Cazenave Peña, de 49, quienes fueron encontrados culpables de tentativa de robo agravado por su comisión en poblado y en banda. Con estas sentencias, ya son cinco los condenados por el frustrado golpe a la entidad bancaria ubicada en pleno centro de la ciudad.
La resolución fue dictada por la jueza María Coelho, del Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro, en el marco de un juicio abreviado. Los acusados fueron señalados como integrantes de la estructura que construyó una galería subterránea destinada a ingresar al sector de cajas de seguridad de la sucursal del Banco Macro ubicada en Chacabuco 444.
El objetivo de la organización era apoderarse del dinero en efectivo, las joyas, las obras de arte y otros bienes de valor que los clientes tenían depositados en las cajas de seguridad. Sin embargo, el plan fue descubierto antes de que los delincuentes lograran ingresar al establecimiento.
La magistrada también ordenó iniciar un incidente de extrañamiento, un procedimiento que podría habilitar la expulsión de ambos condenados hacia Uruguay una vez que cumplan la mitad de sus respectivas penas, siempre que no tengan otras causas pendientes o pedidos de captura que impidan concretar la medida.
Según la investigación encabezada por los fiscales Carolina Asprella y Patricio Ferrari, la planificación del robo comenzó al menos el 1 de noviembre de 2023. Para ejecutar el golpe, la banda utilizó un antiguo taller mecánico ubicado en Chacabuco al 500, desde donde inició la excavación de un túnel de aproximadamente 150 metros que avanzaba por debajo de la calle hacia la sucursal bancaria.
La construcción contaba con apuntalamientos de madera, instalación eléctrica, iluminación y ventilación. En su interior, los investigadores encontraron herramientas, materiales de construcción, colchones, alimentos y una cocina precaria, elementos que evidenciaban que los responsables permanecían durante extensas jornadas trabajando bajo tierra.
El intento de robo al Banco Macro fue descubierto el 6 de agosto de 2024, cuando una varilla de hierro apareció entre los adoquines de la calle Chacabuco, cerca de la entidad. Un trabajador de un comercio de la zona advirtió la situación y dio aviso a las autoridades. La posterior intervención policial permitió localizar la excavación y frustrar el asalto cuando los delincuentes se encontraban a aproximadamente una cuadra de alcanzar su objetivo.
Las pericias realizadas en el inmueble utilizado como base de operaciones permitieron reconstruir parte de la organización delictiva. Entre las pruebas secuestradas había planos, instrucciones para utilizar teléfonos celulares y documentación que vinculaba a Rodríguez con las tareas de excavación. A Cazenave Peña, en tanto, se le atribuyó participación en la planificación y la logística de la maniobra.
Las nuevas condenas se suman a las que ya habían recibido Alejandro Israel Rosendo López, Nicolás Ignacio Carpani Romero y Carlos Andrés Cazenave Peña, quienes también fueron sentenciados mediante juicios abreviados por su intervención en el intento de asalto.
La investigación judicial sobre el frustrado robo al Banco Macro de San Isidro continuó más allá de los responsables de construir el túnel. Los fiscales avanzaron sobre quienes habrían organizado y financiado la operación, lo que derivó en nuevas detenciones.
En ese marco, fue arrestado Eduardo Ripa, señalado como presunto líder de la organización, junto con su hijo Christian Ripa y el ciudadano uruguayo Alejandro Quiroga de los Santos. Por su parte, el italiano Giampaolo Fadda permanece prófugo.
Según la hipótesis de los investigadores, la banda contaba con una estructura que se encargaba de financiar las operaciones, gestionar alquileres, utilizar identidades falsas y reclutar a las personas que ejecutarían los trabajos necesarios para concretar los asaltos.
La pesquisa también permitió detectar indicios de que la organización habría proyectado otro golpe contra una sucursal del Banco Macro en Chivilcoy, mediante una modalidad similar a la utilizada en San Isidro. Esa posible maniobra continúa bajo investigación.
Con las dos nuevas sentencias, ya son cinco los condenados por el intento de robo mediante un túnel al Banco Macro de San Isidro, mientras la Justicia sigue avanzando sobre las responsabilidades de los presuntos organizadores y financistas de la operación que fue descubierta en agosto de 2024.

