El exintendente de San Isidro Gustavo Posse cuestionó con dureza distintos aspectos de la gestión municipal de Ramón Lanús, con especial énfasis en la seguridad, el desarrollo inmobiliario y el aumento de las tasas. Además, analizó la situación económica nacional y advirtió sobre las consecuencias sociales del ajuste impulsado por el Gobierno de Javier Milei.
En una entrevista con el programa MQS, por Canal 9, Posse puso a la inseguridad entre sus principales preocupaciones desde que dejó la intendencia.
“Está complicado”, afirmó el dirigente radical al referirse a la situación actual del distrito, y aseguró que durante los últimos dos años tomó conocimiento de distintos robos sufridos por vecinos y personas de su entorno, incluso en zonas residenciales de Martínez.
El exjefe comunal recordó además el sistema de seguridad que desarrolló durante su gestión y sostuvo que San Isidro había sido pionero en la implementación del patrullaje municipal armado, puesto en marcha en abril de 2000.
En ese marco, cuestionó el funcionamiento actual de la red de videovigilancia. Según explicó, cuando dejó el gobierno municipal había 223 kilómetros de fibra óptica y 2.180 cámaras instaladas en distintos puntos del distrito. Posse sostuvo que actualmente una parte importante de ese sistema se encuentra fuera de servicio “por falta de mantenimiento”.
También criticó el reemplazo de equipos que, según afirmó, “tenían una alta capacidad tecnológica por otros de prestaciones inferiores”. Para Posse, esa situación explica que ante muchos hechos delictivos las imágenes que terminan trascendiendo “sean las registradas por cámaras particulares”.
Otro de los puntos en los que fue especialmente crítico fue la política urbanística de la actual administración. Posse rechazó los proyectos de construcción en altura en sectores tradicionales de San Isidro y cuestionó cualquier avance sobre las barrancas.
El dirigente definió a la barranca de San Isidro como un espacio que debe ser preservado y cuestionó los argumentos vinculados al supuesto crecimiento poblacional del distrito para justificar una mayor densificación. En ese sentido, calificó esa explicación como una “mentira para desarrolladores y políticos que acceden a eso”.
Posse sostuvo que la población de San Isidro permanece prácticamente estable desde hace más de dos décadas, “alrededor de los 290 mil habitantes”, y aseguró que entre los últimos censos la variación fue mínima.
A partir de esos datos, rechazó lo que describió como el “cuento del progreso” utilizado para justificar determinados emprendimientos inmobiliarios y advirtió que aumentar la densidad poblacional también implica una mayor presión sobre los servicios.
El exintendente señaló que la construcción de grandes edificios termina repercutiendo sobre las redes de gas, cloacas y agua, además de generar mayores dificultades para el tránsito y el estacionamiento en barrios originalmente diseñados con otra escala urbana.
Posse también apuntó contra la política tributaria del Municipio. Durante la entrevista afirmó que, desde el cambio de gobierno local en diciembre de 2023, las tasas municipales aumentaron un 460%, mientras que la inflación acumulada durante ese período habría sido cercana al 220%. Frente a esa comparación, calificó al propio Municipio como una “usina de la inflación en San Isidro”.
El exintendente contrapuso además el incremento de las tasas con la evolución de los salarios de los trabajadores municipales. Según sostuvo, las subas aplicadas sobre los básicos estuvieron muy por debajo tanto de la inflación como del crecimiento de los tributos locales.
El ex jefe comunal también se refirió a la situación económica nacional y al gobierno de Javier Milei. En ese punto, aclaró que comparte la necesidad de mantener las cuentas públicas equilibradas. “Estuve de acuerdo toda la vida, el intendente no tiene otra manera de gobernar que no gastando más de lo que ingresa”, sostuvo.
Sin embargo, marcó diferencias con la profundidad y la duración del ajuste y advirtió sobre su impacto en la actividad económica. “No se puede atacar eternamente el consumo, porque el consumo es el circuito vital de la actividad económica”, afirmó.
Posse aseguró que durante sus recorridas observa cierres de comercios y pérdida de puestos de trabajo, y consideró que el costo de la denominada “motosierra” no terminó recayendo sobre la política como había prometido el oficialismo nacional.
En cambio, sostuvo que fueron los sectores medios, los jubilados y los trabajadores “quienes absorbieron buena parte del ajuste”.
El exintendente también habló de su salida del Ejecutivo municipal después de más de dos décadas al frente de San Isidro y reconoció que sintió “alivio” una vez que dejó el cargo, debido a la exigencia permanente que implicaba la función.
En ese sentido contó que rápidamente retomó su actividad profesional en su estudio jurídico y recordó que en 2023 decidió no competir por una nueva reelección municipal -lo hizo su hija Macarena que perdió la interna con Ramón Lanús- para integrar como candidato a vicegobernador la fórmula bonaerense encabezada por Diego Santilli.
Aunque aquella fórmula perdió la interna de Juntos por el Cambio, el dirigente radical dejó en claro que su actividad política continúa y que conserva intacta su “vocación por la gestión”.
De cara a 2027 evitó anticipar una candidatura concreta y sostuvo que todavía falta “una vida” para la próxima elección, aunque reivindicó la construcción de espacios políticos amplios y con participación de radicales, dirigentes del PRO, peronistas y sectores vecinalistas. “La vocación de seguir colaborando con San Isidro está siempre”, concluyó.

