El secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López analizó el escenario electoral, cuestionó la situación salarial y trazó su lectura sobre las internas del peronismo. También advirtió sobre el impacto social del ajuste en el distrito y sostuvo que Milei podría resultar favorecido por la fragmentación opositora.
El secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López, Victorio Pirillo, consideró que Javier Milei conserva importantes posibilidades de ser reelecto si logra mantener estabilizadas las variables económicas durante los meses previos a las elecciones y el peronismo continúa dividido. También describió una situación crítica para los trabajadores asalariados y advirtió que los efectos del ajuste nacional ya se sienten en Vicente López.
En diálogo con Aquí no ha pasado nada, programa radial de Zona Norte Diario Online por FM Manantial, Pirillo planteó que la evaluación de la realidad argentina depende del sector social desde el que se la observe.
“Depende de cómo se mire y de qué lado. En La Rural el otro día lo vieron todos muy bien, hasta presentaron el toro campeón y la gente aplaudía, igual que en otras épocas de la Argentina. Y hay otro sector que la pasa muy, muy mal, que no llega al día 20, principalmente el sector asalariado”, afirmó.
Según el dirigente sindical, las diferencias que existían entre los empleados del ámbito privado y los estatales comenzaron a diluirse debido al deterioro general de los ingresos.
“Ya es una temática nacional porque no hay rubro. Antes había una distinción entre lo privado y lo público, pero los convenios colectivos de la rama privada no superan aumentos del 1,5 o del 2 por ciento. En el Estado, prácticamente todos los salarios se han achatado y la mayoría, por no decir casi todos, está debajo de la línea de pobreza”, sostuvo.
Al comparar el gobierno de Milei con el de Carlos Menem, Pirillo señaló que se trata de dos momentos históricos diferentes y describió un deterioro general de las instituciones.
“Son dos épocas distintas, dos pueblos distintos y una Argentina completamente diferente. Aquella era una Argentina que tenía respaldo para hacer lo que hizo Menem. Primero se desacreditó todo, más allá de las propias torpezas del radicalismo y del gobierno de Alfonsín. Hoy todo se ha deteriorado, también las instituciones”, expresó.
“La democracia en sí ya no le sirve al ciudadano; le sirve al aparato político para ser reelecto y para competir. Uno escucha a los políticos y sólo piensan en cómo se arman las listas y quiénes van a ser los candidatos”, agregó.
En ese contexto, analizó la disputa interna entre el gobernador Axel Kicillof y el sector conducido por Cristina Kirchner. Pirillo comparó el surgimiento del axelismo con el planteo de Augusto Timoteo Vandor durante el peronismo y sostuvo que el conflicto de fondo está relacionado con la conducción del espacio.
“Salvando las distancias, el axelismo plantea lo que planteaba Vandor: un peronismo sin Perón. El axelismo plantea un kirchnerismo sin Cristina, me parece a mí”, señaló.
Pirillo argumentó que el peronismo históricamente se organizó alrededor de una sola conducción y recordó la derrota que sufrió el duhaldismo cuando intentó disputar el liderazgo de Néstor Kirchner.
“El peronismo se caracteriza por tener un jefe y no dos. No hay lugar para dos jefes y nunca lo hubo. Ni siquiera cuando Duhalde pensó que era el rey del aparato, que tenía a los intendentes, la provincia más importante y poderosa del país, y desafió a Néstor Kirchner con Chiche Duhalde encabezando una lista contra Cristina. Kirchner le ganó por amplio margen”, recordó.
A partir de esa lectura, sostuvo: “Esa es la pelea de fondo. Cristina no quiere retirarse y sabe que, si Axel Kicillof accede a la Presidencia, la jubilan. Y no está dispuesta a que la jubilen”.
Ante la observación de que la expresidenta está condenada, cumple prisión domiciliaria y no puede ser candidata, Pirillo consideró que todavía conserva capacidad para intervenir en la definición de una fórmula presidencial.
“No puede ser candidata, pero sí puede armar la fórmula, como la armó anteriormente”, manifestó. Luego atribuyó la elección de Alberto Fernández como candidato en 2019 a un acuerdo político de Cristina Kirchner con Héctor Magnetto y afirmó: “Ella necesitaba volver a la arena política sin que el apellido Kirchner y Cristina Kirchner fueran atacados todos los días en los titulares de Clarín y TN. El resultado de esa asociación ya vimos cuál fue y cómo terminó”.
Pirillo también arriesgó cuáles podrían ser las preferencias de la expresidenta para la próxima elección. “Como yo conozco a Cristina, cuando habla de Quintela o habla indirectamente de Wado de Pedro o de Axel Kicillof, creo que su fórmula no es ninguna de ésas. Cristina ya tiene su fórmula y es el gobernador Zamora con Uñac, que son sus favoritos”, aseveró.
Respecto de Sergio Massa, el dirigente sindical lo calificó como un dirigente experimentado, pero sostuvo que todavía enfrenta un fuerte rechazo social por su paso por el Ministerio de Economía.
“Sergio Massa es un arribista que especula. Es un avezado de la política y nadie le va a restar mérito a cómo se mueve. Pero todavía no logra insertarse en el inconsciente social y tiene un altísimo rechazo, porque todo lo que dijo terminó siendo al revés”, afirmó.
Pirillo consideró que durante la última etapa del gobierno de Alberto Fernández, Massa acumuló un poder superior al correspondiente a un ministro.
“A Alberto Fernández lo subieron a un avión y lo mandaron a tocar la guitarra a Chapadmalal. Massa ya decidía sobre las finanzas, sobre los cargos en lugares estratégicos del Estado y sobre el endeudamiento de la economía. Pasó a ser casi un presidente de facto dentro de un gobierno constitucionalmente elegido”, sostuvo.
Al evaluar las alternativas electorales, descartó que una eventual candidatura de Myriam Bregman pueda modificar sustancialmente el escenario. “Si tengo que analizar a quién le resta votos, sería a la centroizquierda. A Milei no creo que le saque ni un voto. Como fuerza política podrá crecer ante el descontento, pero no veo que desequilibre nada”, opinó.
También afirmó que al Gobierno nacional le conviene alentar la aparición de distintas expresiones opositoras porque la fragmentación podría favorecer al oficialismo.
“Está la estrategia del Gobierno de alentar toda suerte de partidos que aparezcan, peronistas de derecha o de izquierda, lo que venga, porque eso divide a la oposición y le resta posibilidades”, explicó.
Pirillo sostuvo que en la Argentina existe un núcleo electoral cercano al 40 por ciento que termina canalizando su voto hacia la opción que representa al antiperonismo.
“En lo peor del radicalismo, cuando al final era un desastre todo, Angeloz con la mentira del lápiz rojo sacó casi el 40 por ciento. Macri, después de perder las PASO por casi once puntos, algo que parecía electoralmente irreversible, también llegó a casi 40 puntos. Hay un núcleo duro que, pase lo que pase, va a votar a lo que se considera antiperonismo. Eso ocurre desde hace casi 70 u 80 años y no creo que varíe demasiado”, analizó.
En su reconstrucción de la elección presidencial de 2023, Pirillo consideró que la victoria de Massa en el debate terminó favoreciendo a Milei porque lo colocó en el lugar de víctima.
“En una Argentina que sufre el bullying, ganó el que fue presentado como víctima. Massa lo ‘bulineó’ a Milei en el debate y la víctima terminó siendo Milei. La gente muchas veces se vuelca por el más débil”, expresó.
El dirigente aseguró que había anticipado varios meses antes que Milei llegaría a la Presidencia y atribuyó ese resultado a los intereses cruzados dentro del peronismo.
“Si Sergio Massa ganaba, se terminaba la carrera de Kicillof porque podían ser veinte años de Massa. Tenía el apoyo de una parte de la CGT, de gremios que se consideran massistas, de empresarios, de una parte de la Unión Industrial, del sistema financiero y de sectores internacionales. Massa entiende muy bien el poder. Si llegaba, jubilaba a Cristina. Cristina lo leyó y Kicillof también”, señaló.
Pirillo agregó que la falta de movilización de intendentes y sectores internos del oficialismo contribuyó a la derrota de Massa y advirtió que ese comportamiento podría repetirse.
“Los intendentes ya tenían su resultado y no jugaban; Kicillof tenía el suyo y no le interesaba que Massa ganara; Cristina tenía su propio interés y tampoco se movía demasiado. Ese combo se puede repetir en el próximo escenario electoral. Nadie se va a sacrificar por nadie ni va a perder poder por el simple hecho de correrse”, afirmó.
Consultado directamente sobre una eventual reelección de Milei, Pirillo sostuvo que el Presidente mantiene posibilidades concretas si la economía llega relativamente ordenada a los meses anteriores a los comicios.
“La Argentina siempre se caracteriza por ser prolija durante los últimos seis meses previos a cada elección. Si en ese período hay un poco de estímulo, sigue el dólar planchado, se mantiene esta inflación ficticia y, del otro lado, aparecen aquellos con los que la gente ya chocó el bote y no quiere que vuelvan porque sería este ajuste económico más el desorden social, Milei tiene muchas chances de ser, lamentablemente, reelecto presidente”, afirmó.
Pirillo aclaró que no votó por ninguno de los dos candidatos que participaron del balotaje de 2023. “No voté ni a Milei ni a Massa. Es simplemente lo que humildemente veo”, remarcó.
En el tramo dedicado a Vicente López, advirtió que la crisis también alcanzó a sectores que anteriormente contaban con un mayor poder adquisitivo.
“El distrito está afectado socialmente. Hay muchos vecinos que ya no pagan las tasas y otros que tenían un poder adquisitivo que hoy ya no tienen. Tuvieron que dejar sus prepagas y volcarse al hospital público, a los jardines maternales y a escuelas como el Paula Albarracín”, detalló.
El sindicalista cuestionó especialmente el cambio de valoración social sobre los trabajadores estatales. “Hace pocos años, a las nueve de la noche, la gente salía a aplaudir a quienes prestaban servicios esenciales y consideraba al estatal un héroe. Ahora dicen que sobra”, lamentó.
En ese marco, rechazó los despidos realizados por el Gobierno nacional. “Federico Sturzenegger se da el lujo de decir que echaron a 80.000 trabajadores y el propio Adorni reconoce que son 80.000 despedidos. Es la cancha de River. Es una aberración”, enfatizó.
Pirillo también cuestionó la política laboral de Jorge Macri en la Ciudad de Buenos Aires y la contrastó con los acuerdos alcanzados durante su gestión como intendente de Vicente López.
“Con Jorge Macri logramos en Vicente López 3.800 pases a planta, el reconocimiento de la enfermería como profesión, la ratificación del estatuto docente, la carrera profesional de salud y un montón de cosas. Todo lo que aquí se consiguió, en la Ciudad no lo reconoce. No solamente no lo reconoce, sino que avanzó con políticas altamente perjudiciales para el sector del trabajo”, aseguró.
Finalmente, Pirillo analizó el enfrentamiento de Milei con Lula da Silva y planteó una interpretación diferente sobre la estrategia del mandatario argentino. Según sostuvo, los ataques contra el presidente brasileño podrían terminar favoreciéndolo electoralmente y evitar que la figura regional de Milei sea desplazada por un eventual gobierno de Bolsonaro.
“Milei hace que ayuda a Bolsonaro agrediendo a Lula, pero en realidad no lo está perjudicando: lo está ayudando. El verdadero interés de Milei es seguir siendo el referente de Donald Trump y de los intereses norteamericanos en Latinoamérica”, afirmó.
“Si Bolsonaro llegara a ganar la elección, por el poder geográfico de Brasil, por su potencia industrial, por su comercio, por su Ejército y por su cantidad de habitantes, la figura de Milei sería desplazada. El nuevo líder de esa llamada derecha sería Bolsonaro y no Milei. Por eso pienso que Milei no ataca a Lula: lo ayuda”, concluyó.

