El caso del joven al que los rugbiers del CASI le desfiguraron el rostro

Se llama Malcom Glass tiene 23 años y una patota de jugadores del club de San Isidro le produjeron una fractura facial a la salida de un boliche; sus padres denunciaron el hecho en una carta de lectores; los mídicos le reconstruyeron la cara con placas de titanio y 35 tornillos.
Otra vez la violencia pone un manto de sospecha sobre los rugbiers fuera del terreno de juego. En una carta de lectores dirigida al CASI (Club Atlítico San Isidro) los padres de Malcom Glass un chico de 23 años, denunciaron que su hijo había sido golpeado brutalmente por una patota de jugadores pertenecientes a ese club. Las consecuencias fueron impensadas; Malcom sufrió una fractura que le desfiguró el rostro y tuvo que apelar a las placas de titanio y 35 tornillos para recomponer su cara.
La golpiza ocurrió en la madrugada del 29 de junio a la salida de un boliche de San Isidro; los autores: gran parte del plantel superior del CASI. Esto provocó que el joven sea internado de urgencia y tras una operación permanezca una semana en el sanatorio San Lucas.
Según testigos presínciales, Malcom salió en defensa de un amigo, momento en el cual fue atacado por la patota del CASI que logró tirarlo al suelo donde fue golpeado a patadas y puñetazos. Nadie ni siquiera los patovicas del lugar osaron ayudarlo o intentaron parar la trifulca.
Además de la denuncia judicial y de la carta a los medios, la familia presentó un escrito ante las autoridades del CASI. Aún no recibió respuesta alguna.

Fuente: zonanortediario.com.ar