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El consumo masivo se desplomó en todo el país: las ventas en supermercados están 15,8% por debajo de 2023

El consumo masivo continúa sin recuperarse en la Argentina y registra caídas en las 24 jurisdicciones del país. Según un informe de la Fundación Encuentro, las ventas en supermercados acumularon entre enero y julio de 2026 una baja del 15,8% respecto del mismo período de 2023 y del 7% en comparación con 2025. El estudio advierte que el deterioro del poder adquisitivo, el aumento de los gastos fijos y la pérdida de puestos de trabajo explican buena parte de la caída.

Los datos muestran que ninguna provincia logró recuperar los niveles de consumo de hace tres años, aunque existen diferencias importantes entre regiones. Las mayores caídas se registraron en el Noreste Argentino (NEA), con un retroceso del 32,8%, y en el Noroeste (NOA), donde las ventas disminuyeron un 27,3%.

En contraste, la región Pampeana presentó una reducción del 11,2%, mientras que la Patagonia registró una baja del 10,9%. A nivel provincial, Formosa encabezó el ranking negativo con una caída del 39,3% respecto de 2023, mientras que Neuquén mostró el menor retroceso, con un 3,1%.

Uno de los puntos centrales del informe es que la evolución de los salarios registrados, cuando se los compara con la inflación general, no alcanza para explicar por qué los argentinos consumen menos.

De acuerdo con la investigación, el salario privado registrado se mantuvo prácticamente en los niveles de noviembre de 2023, con variaciones regionales que oscilaron entre una caída del 2,1% y una mejora del 3,7%. Sin embargo, la situación cambia considerablemente cuando se analiza el poder de compra frente a los precios regulados, como las tarifas de servicios públicos, combustibles, transporte, medicina prepaga y educación.

En esos rubros, la pérdida del poder adquisitivo se ubicó entre el 27,5% y el 38,3%. Esto significa que, aunque algunos salarios lograron acompañar la inflación general, una porción cada vez mayor de los ingresos familiares debe destinarse a cubrir gastos que no pueden postergarse, dejando menos dinero disponible para las compras cotidianas.

El estudio utiliza el precio de las garrafas como ejemplo de este fenómeno. En el NEA, donde el 98% de los hogares urbanos no cuenta con conexión a la red de gas, una garrafa de 10 kilos aumentó un 412,5% entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, frente a una inflación regional del 276% durante ese período.

Como consecuencia, un salario privado registrado promedio de esa región pasó de permitir la compra de 91 garrafas a solamente 69.

A esta situación se suma la pérdida de puestos de trabajo formales. Entre noviembre de 2023 y abril de 2026, el empleo asalariado privado registrado disminuyó en 22 de las 24 jurisdicciones argentinas.

Las únicas excepciones fueron Neuquén, donde creció un 7,1%, y Río Negro, con una mejora del 2,8%, dos provincias cuya actividad económica está vinculada al desarrollo de Vaca Muerta.

Las mayores caídas porcentuales del empleo formal se registraron en Santa Cruz, con un 16,4%; Tierra del Fuego, con un 15,6%; y Catamarca, con un 12,3%.

En términos absolutos, la provincia de Buenos Aires fue la más afectada, con una pérdida de aproximadamente 79.000 puestos de trabajo privados registrados durante el período analizado.

La Fundación Encuentro también identificó situaciones que muestran que la evolución del salario formal no necesariamente se traduce en una mejora del consumo.

En Formosa, por ejemplo, las ventas en supermercados registraron la mayor caída del país pese a que el salario registrado experimentó una recuperación real del 4,8%. Algo similar ocurrió en Santiago del Estero, donde el consumo retrocedió un 29,1% mientras que los salarios registrados aumentaron un 25,5% en términos reales, impulsados principalmente por las remuneraciones del sector público provincial.

Para los investigadores, estas diferencias reflejan el impacto de la informalidad laboral y la destrucción del empleo. En provincias como Formosa, Misiones y Chaco, el trabajo privado registrado cayó más del 10%, mientras que una elevada proporción de los hogares depende de ingresos provenientes de actividades informales, que no necesariamente acompañan las mejoras salariales del sector formal.

El diagnóstico del informe apunta a un problema que va más allá de la evolución de los sueldos: incluso cuando los trabajadores registrados consiguen sostener sus ingresos frente a la inflación, el encarecimiento de los servicios y la pérdida de empleos reducen la capacidad de compra del conjunto de los hogares.

En ese contexto, la Fundación Encuentro concluye que una eventual recuperación del consumo masivo dependerá principalmente de una mejora efectiva del ingreso disponible de las familias y no solamente de un crecimiento general de la actividad económica.

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