Universidades gratuitas pero restringidas

Dada la masificación de la educación universitaria, y los multiples conflictos que se vienen dando con el rectorado y el cierre de sedes, muchos intelectuales (y no tanto) han propuesto que deje de ser gratuita. Teniendo en cuenta el bajo presupuesto asignado por el Estado, garantizar una buena calidad educativa se hace difícil para la Universidad pública.

Es cierto que la gran cantidad de estudiantes y los límites presupuestarios y de personal de las facultades hacen de la enseñanza un camino cuesta arriba; sin embargo, establecer un pago por la educación universitaria no es la solución a este problema, ya que hacer esto sería impedir que gente de clases sociales bajas e incluso medias pudiera acceder a las universidades.

La ruta a seguir para solucionar este problema, es sencillamente la de implementar medidas para restringir el acceso a las universidades a quienes abusan del sistema de gratuidad de las mismas. Es decir, establecer exámenes de ingreso y menos flexibilidad a los plazos formales de las carreras, con excepciones para aquellos estudiantes que por motivos laborales deben posponer su carrera. Todo esto hará que la masificación disminuya y, por ende, la calidad educativa crezca.

Aumentar las exigencias y las restricciones, no sólo daría como resultado una disminución de la masificación, sino una elección responsable por parte de los estudiantes de la carrera a seguir, y no un “lance” a una carrera al azar que termina siendo una pírdida de tiempo para ellos y una pírdida de dinero para el Estado.

Cumpliendo estas medidas, más una suba en el devenido presupuesto universitario, se puede lograr una buena calidad de educación manteniendo la gratuidad. Este punto es indiscutible, nunca la Universidad del Estado puede ser paga, ya que de hacer esto se estaría limitando el futuro de muchísima gente sin recursos económicos, y facilitando que gente con dinero, pero sin real dedicación al estudio, termine carreras en diez años.

Fuente: zonanortediario.com.ar