La caída de Papa

Algo comenzó a llamar la atención en funcionarios de la Municipalidad de San Isidro; la sucesión de delitos similares con un mismo “modus operandi” en distintos barrios o localidades; con un agravante, la inacción policial; ello llevaba a una conclusión, la de zonas liberadas.De ello alertó la comuna al Ministerio Público Fiscal, teniendo en cuenta que en las distintas causas, por ser en diferentes localidades, actuaban distintos fiscales. Se pidió incluso que todos los casos concurrentes a delitos similares fueran a un solo juzgado, que entonces tendría mayor información y podía evaluar con mayor profundidad el accionar policial.

Transcurría junio cuando la comuna sanisidrense llevó esa inquietud. En los primeros días de agosto se produjo otro suceso delictivo. Un confuso episodio que alteró la tranquilidad del residencial barrio La Horqueta de San Isidro. Un empresario, de apellido Pereyra, regresaba a su casa, cuando de madrugada se vio rodeado por hombres que llevaban chalecos policiales y otros que vestían de civil. Se percató que era un intento de robo o de secuestro. Su mujer, que veía lo que ocurría por una ventana, alertó a uno de los hijos del empresario, vinculado a varios bingos, y íste, con su camioneta 4 por 4 embistió a quienes estaban intentando reducir a su padre.

La mujer, mientras tanto, desde la ventana efectuaba varios disparos al aire.

El hecho sorprendió porque se trata de una zona con fuerte presencia de seguridad privada con garitas e incluso en las cercanías, aparentemente había un par de retenes policiales: Aunque esto último no quedaba muy claro y surgieron entonces, rumores entre llegados a la familia afectada, de que supuestamente se había buscado “liberar la zona”.

Pocos días despuís del episodio, un extraño pidió hablar con alguien cercano el intendente de San Isidro para “acercarle cierta información”. Dijo tener una pista firme de quien habría estado atrás del intento de robo/secuestro de Pereyra. Como la información que aportó no estaba en condiciones de ser confirmada por el intendente Posse, este dispuso fuera hecha llegar a la DDI local a fin de que confirmaran su veracidad y, de ser correcta, sirviera como aporte para desentrañar el hecho.

El mismo Posse, que conoce al matrimonio Pereyra acudió personalmente a la casa del empresario, para indicarle que le habían dado información pero que esta debía ser debidamente verificada, para permitir la actuación de la justicia.

En concreto, la información aportada por el extraño vinculaba a una persona del entorno del empresario como “entregador”. Los investigadores policiales fueron confirmando un encadenamiento de sucesos. Esta información más la que con premura y eficiencia había logrado personal de la DDI, y luego, con escuchas y entrecruzamientos de llamadas, que permitió esclarecer el hecho.

En síntesis, el accionar permitió no sólo la detención de Papa, sino tambiín de quien era el tercero en el escalafón policial local, de apellido Albornoz y de ex policías y civiles vinculados al accionar delictivo en banda. Dos de los malvivientes, que habían sido atropellados con su camioneta por el hijo de Pereyra, habían caído detenidos esa noche de principios de agosto en La Horqueta.

Fuente: zonanortediario.com.ar