Después de casi siete meses sin actividad ordinaria, la Cámara alta volvió al recinto con un temario acotado, proyectos clave enviados a comisión y fuertes cruces entre Verónica Magario, Sergio Berni y Mario Ishii. También tomaron estado parlamentario tres iniciativas de Axel Kicillof.
El Senado bonaerense volvió a sesionar este miércoles por primera vez en el año, después de casi siete meses sin actividad ordinaria en el recinto, pero el regreso legislativo quedó dominado por la tensión interna del oficialismo. La jornada, que debía servir para destrabar expedientes acumulados durante todo el primer semestre, terminó atravesada por cruces entre la vicegobernadora Verónica Magario, el presidente del bloque de Fuerza Patria, Sergio Berni, y el senador Mario Ishii.
La sesión se realizó con 42 legisladores presentes sobre un total de 46. Faltaron Sergio Vargas, Adrián Santarelli, Mónica Macha y Pablo Petrecca. El dato no fue menor: la Cámara alta llevaba meses sin abrir el recinto para una sesión ordinaria, en medio de disputas por la conformación de comisiones, el reparto de cargos y las tensiones entre los distintos sectores del peronismo bonaerense.
El primer cortocircuito apareció apenas iniciado el debate, cuando se trataron las licencias de legisladores que ocupan cargos en el Ejecutivo provincial, como Florencia Saintout y Gabriel Katopodis. Berni cuestionó el funcionamiento administrativo del cuerpo y apuntó contra la conducción de Magario. “Quiero saber cuántos senadores somos”, planteó el ex ministro de Seguridad, al marcar supuestas irregularidades en las licencias y reincorporaciones.
En ese marco también mencionó la situación del libertario Diego Valenzuela, quien había pedido licencia en diciembre y quedó habilitado para retomar su banca tras el vencimiento de ese permiso. Desde la presidencia del Senado respondieron que el procedimiento estaba en orden, aunque Berni insistió con que había un “desorden” institucional y pidió una moción que no consiguió acompañamiento mayoritario.
La tensión volvió a escalar sobre el final de la sesión, cuando Ishii reclamó que se trataran sobre tablas dos proyectos de su autoría para declarar la emergencia sanitaria y alimentaria en la Provincia. Las iniciativas fueron giradas a comisión durante la reunión de Labor Parlamentaria y no llegaron al recinto, lo que generó malestar en el entorno del senador de José C. Paz.
Ishii cuestionó con dureza la situación social y sanitaria del Conurbano y apuntó directamente contra Axel Kicillof. Dijo que había invitado al gobernador a recorrer hospitales y aseguró que se encuentran “desbordados y sin insumos”. También mencionó problemas vinculados a la falta de vacunas y al funcionamiento del sistema de salud.
Magario le marcó que había agotado su tiempo de exposición y le cortó el micrófono. La decisión provocó la reacción de Berni, quien salió en defensa de Ishii y reclamó que se le permitiera continuar. “Hace seis meses que no sesionamos”, planteó, al pedir que se flexibilizaran los tiempos de intervención. La moción fue sometida a votación y rechazada por la mayoría.
Luego, el propio Berni volvió a tomar la palabra, realizó un homenaje a los ex combatientes de Malvinas y defendió a Cristina Kirchner. También deslizó críticas hacia Kicillof, lo que derivó en otro cruce con Magario, que volvió a marcarle el límite de tiempo y terminó cortándole el micrófono. La escena dejó expuesta, en pleno recinto, la fractura política que venía paralizando el funcionamiento legislativo.
Más allá de la interna, el Senado avanzó con un temario limitado. Se convirtieron en ley tres proyectos que ya contaban con media sanción de Diputados: la obligatoriedad de incorporar pictogramas en el transporte público de pasajeros, una iniciativa impulsada por Luciana Padulo; la creación del Día Provincial de Concientización, Sensibilización e Información sobre el Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad, promovida por Valentín Miranda; y el Registro Provincial de Datos Genéticos de Cadáveres No Identificados, presentado por Facundo Tignanelli.
Además, la Cámara alta dio media sanción a la reforma del Régimen Previsional Especial de Malvinas, una iniciativa que contempla a ex combatientes que no pudieron continuar sus carreras en las Fuerzas Armadas por las secuelas de la guerra. El texto incorporó cambios reclamados por el CECIM La Plata para excluir del beneficio a militares condenados, procesados o dados de baja por causas graves, delitos de lesa humanidad, hechos contra el orden constitucional o incumplimientos durante el conflicto bélico.
Otro punto político de la jornada fue el repudio al proyecto del Gobierno nacional de Javier Milei para recortar los alcances de la llamada Zona Fría en la provincia de Buenos Aires. La iniciativa generó cruces entre libertarios y peronistas, y fue aprobada por 32 de los 42 senadores presentes.
En cambio, otros temas sensibles quedaron afuera del tratamiento inmediato. Además de las emergencias sanitaria y alimentaria planteadas por Ishii, pasó a comisión un proyecto impulsado por sectores libertarios para prohibir el uso de celulares en las cárceles bonaerenses.
La sesión también permitió que tomaran estado parlamentario los primeros proyectos enviados este año por Kicillof, anunciados en marzo durante la apertura del período ordinario. Se trata de la creación de un Centro de Industria Farmacéutica bonaerense, la puesta en marcha del Sistema Integrado Provincial de Salud y un marco regulatorio para las plataformas digitales de transporte y reparto, como Uber, Cabify, Didi, Rappi y Pedidos Ya.
Con ese paso formal, las iniciativas podrán comenzar su recorrido por las comisiones legislativas. Hasta ahora, la falta de sesiones impedía que los expedientes ingresados durante el año tuvieran estado parlamentario y pudieran ser debatidos.
También hubo discusiones por los lugares en el Consejo de la Magistratura. El Senado avanzó solo con parte de las designaciones previstas, mientras que algunos espacios quedaron pendientes por falta de acuerdo, especialmente dentro de la oposición, donde persisten diferencias entre libertarios y sectores del PRO.
El regreso del Senado bonaerense, esperado desde hacía meses, dejó así un saldo mixto: destrabó el ingreso de proyectos, aprobó un puñado de leyes y dio media sanción a una reforma vinculada a los veteranos de Malvinas, pero expuso con crudeza la crisis política que atraviesa al oficialismo provincial. La primera sesión ordinaria del año terminó menos marcada por la producción legislativa que por los gritos, las chicanas y los micrófonos apagados en plena interna peronista.

