Una reunión de autoridades del PJ de la Segunda Sección terminó dividida por una bandera. Hubo votación, un resultado ajustado y cinco dirigentes que decidieron no acompañar la postura de la mayoría.
Todo transcurría con la liturgia habitual de cualquier encuentro peronista. Convocados por el presidente del PJ de Ramallo, Darío Poletti, dirigentes partidarios de la Segunda Sección compartieron un almuerzo en un tradicional restaurante de la ciudad y luego se trasladaron a la sede local del Partido Justicialista.
La reunión avanzaba sin mayores sobresaltos hasta que el intendente de Colón, Waldemar Giordano, propuso que toda la comitiva se tomara una fotografía con una bandera que llevaba la consigna “Cristina Libre”.
Lo que podía haber sido apenas una foto terminó exponiendo una división política mucho más profunda.
El primero en objetar la propuesta fue Fabián Mussi, presidente del PJ de Exaltación de la Cruz y dirigente referenciado en el Movimiento Derecho al Futuro. Mussi sostuvo que cada sector “tenía su mandato”, una frase que dejó flotando una pregunta incómoda: ¿algunos dirigentes necesitaban autorización para fotografiarse reclamando la libertad de Cristina Kirchner?
La discusión fue subiendo de tono y, ante la imposibilidad de alcanzar un acuerdo, se resolvió votar. Los once representantes del peronismo del norte bonaerense dirimieron la diferencia mediante el mecanismo más elemental de cualquier organización política: seis se pronunciaron a favor de la fotografía y cinco en contra.
La posición de “Cristina Libre” había ganado.
De acuerdo con la histórica premisa peronista de que “el que gana conduce y el que pierde acompaña”, el resultado debería haber derivado en una foto conjunta. Pero, como tantas veces ocurre después de una derrota interna, quienes quedaron en minoría decidieron no acompañar.
Según relataron participantes del encuentro, Mussi afirmó que no se fotografiaría con una bandera que llevara la imagen de “una delincuente”. Kevin Romera, presidente del PJ de Arrecifes, argumentó que no podría regresar a su distrito si aparecía en esa foto.
A ellos se sumaron el representante de San Pedro alineado con Cecilio Salazar, el propio Poletti y el presidente del PJ de San Nicolás, Sebastián Vignoles, quien permaneció silencioso y dubitativo durante buena parte de la discusión. De esta manera, uno de los distritos históricamente más importantes de la sección terminó teniendo una participación casi irrelevante en el debate.
Del otro lado, la propuesta impulsada por Giordano fue acompañada por María Laura “Pupi” Ferrá, presidenta del PJ de Capitán Sarmiento; Macarena García, de Pergamino; Agostina Savaresi, de Baradero; Cristian Punte, de San Andrés de Giles; y Facundo Ceres, secretario de Gobierno de Carmen de Areco.
La foto que debía mostrar unidad terminó funcionando como una radiografía del PJ de la Segunda Sección.
En Ramallo no se discutió solamente una bandera. También quedó planteado si la libertad de Cristina Kirchner es una causa común para todo el peronismo o una consigna de la que algunos dirigentes prefieren tomar distancia. Y, además, si una votación democrática se acepta únicamente cuando el resultado es el esperado.
La votación terminó seis a cinco. Pero la conducta posterior dijo mucho más que el resultado.

