El Concejo Deliberante de Tigre sancionó por 18 votos a 6 una nueva ordenanza que fija límites a la altura de los edificios y redefine el perfil urbano del distrito. La iniciativa, impulsada por el oficialismo que responde al intendente Julio Zamora y acompañada por La Libertad Avanza y otros bloques, fue rechazada por el Frente Renovador y el MDF en una jornada atravesada por fuertes cruces políticos, la presencia de vecinos en el recinto y manifestaciones contrapuestas dentro y fuera del edificio.
El clima estuvo tenso desde el inicio. Un numeroso grupo de vecinos se hizo presente con carteles contra la “construcción de torres” y el “negocio inmobiliario”, mientras que en las inmediaciones trabajadores nucleados en la UOCRA respaldaron el proyecto con cánticos a favor de la reactivación de la actividad.
La ordenanza establece límites de altura y condiciones urbanísticas para los desarrollos en todo el partido, con topes diferenciados según zonas que van desde planta baja más dos pisos en áreas residenciales hasta planta baja más 10 o 12 en corredores urbanos. Además, incorpora exigencias como estudios de impacto vial, condiciones hidráulicas y obligatoriedad de cocheras en determinados casos, con el objetivo de ordenar el crecimiento y evitar desarrollos sin regulación clara .
El proyecto también apunta a terminar con la discrecionalidad en la aprobación de emprendimientos, fijando reglas generales para todo el distrito y promoviendo un esquema de desarrollo que combine densificación en zonas aptas con la preservación de barrios de menor escala.
Durante el debate, el primero en hacer uso de la palabra fue Sebastián Rovira, de Fuerza Tigre, quien anticipó el rechazo de su bloque al advertir que “es preocupante porque vuelve a habilitar las torres en Tigre. Falta planificación, mirada de futuro de la ciudad y escuchar a la gente”. En esa línea, recordó la cautelar judicial que frenó obras en el distrito y sostuvo: “Los vecinos se organizaron, fueron a la justicia y en muchos casos les dieron la razón de que había torres destruyendo nuestros barrios”.
“El código de zonificación había quedado desactualizado. Es un problema que lleva diez años y lo quieren resolver en un mes y medio”, agregó, y cuestionó que “habilitaron torres, se chocaron con la cautelar de la justicia y ahora quieren poner un parche. Un pequeño grupo de desarrolladores quiere venir a llevarse puesta la ciudad”.
En la misma sintonía, Juan Manuel Reboredo afirmó que el proyecto “legaliza autorizaciones y compromisos con desarrolladores”, mientras que Luis Samyn Ducó apuntó contra uno de los artículos más discutidos: “Hay una cereza en el artículo 17. Cualquier constructor que haya dejado carpeta en mesa de entrada del municipio va a ser regido por la anterior normativa. No dicen que el límite de altura son 15 pisos, la infraestructura del municipio no alcanza”.
Ese punto establece que la nueva norma se aplicará a los proyectos presentados con posterioridad a su promulgación, quedando excluidos aquellos expedientes iniciados antes del 5 de noviembre de 2025.
Desde los bloques que acompañaron la iniciativa defendieron el proyecto. Marcelo Barrios, de Juntos por Tigre, sostuvo: “Celebro la limitación de las alturas, hay que dar seguridad jurídica al inversor y al vecino de Tigre”. Por su parte, desde el oficialismo, Marilina Silva destacó el trabajo previo: “La comisión de urbanismo se reunió desde enero para darle tratamiento a este expediente. Se recibió a vecinos de los barrios”, y cruzó a la oposición: “Lamentamos que no hayan presentado un proyecto superador, pero no es lo mismo ser youtuber que legislador”.
A su turno, Lucas Gianella rechazó las críticas sobre una supuesta habilitación de edificios de gran altura: “En ningún momento del proyecto se habla de permitir altura de quince pisos”, aseguró, mientras que Federico Stachowiak afirmó que “el proyecto es sólido jurídicamente y pone freno a las construcciones en altura de acá en adelante”.
El cierre del debate estuvo a cargo de Diego Avancini, de La Libertad Avanza, quien respondió a los cuestionamientos: “Es falso que hace un mes y medio estamos trabajando en el proyecto, hace dos años que estamos trabajando. También es falso que primero recibimos a los desarrolladores. Los que hoy votan en contra fueron gobierno y promovieron las torres”.
La iniciativa se inscribe además en una actualización integral del Código de Zonificación vigente —aprobado en 1996 y modificado en 2017 y 2021— y se apoya en el Decreto-Ley 8912/77 de Ordenamiento Territorial, que otorga a los municipios la potestad de regular el uso del suelo y definir parámetros urbanísticos.
Tras la aprobación, el intendente Zamora defendió la medida y buscó despejar cuestionamientos: “Estamos dando una respuesta concreta a una demanda histórica de nuestros vecinos: crecer, sí, pero con orden, planificación y cuidando la identidad de cada barrio”. Y agregó: “Esta ordenanza da por tierra con los mitos y las voces alarmistas que buscan frenar el desarrollo de Tigre”.
De esta manera, el distrito abre una nueva etapa en la discusión sobre su modelo urbano, en un delicado equilibrio entre la presión del desarrollo inmobiliario, la necesidad de inversión y los reclamos vecinales por el impacto de la construcción en altura sobre los barrios.