El Instituto Cristiano de Vicente López, que meses atrás anunció que cerraría sus puertas a fin de año después de 56 años de trayectoria, todavía busca una salida para continuar funcionando. Las autoridades del establecimiento y el Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP) realizan gestiones conjuntas ante el Gobierno bonaerense para conseguir una subvención salarial que permita sostener los tres niveles educativos y preservar los 55 puestos de trabajo que están en riesgo.
Como informó oportunamente Zona Norte Diario Online, la institución ubicada en Chacabuco 435, en Florida, comunicó a las familias su decisión de cerrar debido a la caída de la matrícula y las dificultades económicas para afrontar los gastos de funcionamiento. Sin embargo, cuando faltan menos de tres meses para finalizar el año, la comunidad educativa mantiene la esperanza de revertir la situación.
Actualmente, el colegio tiene 171 alumnos, de los cuales 39 cuentan con diagnósticos que requieren una atención particular y otros seis presentan altas capacidades. La posibilidad de que la institución desaparezca genera especial preocupación por las dificultades para conseguir vacantes en otros establecimientos que puedan brindarles el acompañamiento que necesitan.
En declaraciones a la web Infobán, la directora general y del nivel primario, Adriana Graciela Rosa, explicó que la falta de asistencia estatal es uno de los principales obstáculos para garantizar la continuidad del colegio.
“No sabemos si es la Provincia, pero sí, estamos cerrando a causa de que no solo bajó la natalidad y todas las escuelas están un poquito ya en riesgo, sino que nuestro colegio no tiene chance si no tenemos una ayuda con una subvención de los sueldos”, advirtió.
El establecimiento recibe actualmente una subvención que alcanza únicamente a cuatro cargos docentes del nivel inicial. El objetivo de las gestiones es conseguir que la Provincia amplíe esa asistencia para cubrir parte de los salarios de los trabajadores de jardín, primaria y secundaria, lo que permitiría reducir el valor de las cuotas.
“Entendemos que cuando hay una subvención, la cuota baja y, por lo tanto, las familias podrían abonarla. Con esa ayuda podríamos estabilizar esta economía”, sostuvo Rosa.
La directora explicó que las dificultades económicas comenzaron a agravarse en mayo, cuando la administración comunicó que ya no podía seguir sosteniendo el funcionamiento de la institución. En junio se informó a las familias sobre la decisión de cerrar y se resolvió mantener las actividades hasta fin de año para facilitar la reubicación de los estudiantes.
Sin embargo, ese proceso todavía está lejos de completarse. “Estoy en octubre y todavía no las pude ubicar”, lamentó Rosa, quien destacó especialmente la situación de los alumnos que necesitan acompañamiento educativo.
“Después de 56 años nos encontramos con que tenemos casi 40 chicos con diagnósticos, sin contar otros con altas capacidades, que todavía no tienen escuelas”, expresó.
Ante este escenario, SADOP Zona Norte, conducido por José Luis Casares, se involucró en el conflicto y acompañó a las autoridades del establecimiento en las gestiones ante la Dirección de Educación de Gestión Privada bonaerense. Además, el gremio convocó para el miércoles 7 de octubre a una movilización frente al colegio en defensa de las fuentes laborales y de la continuidad del proyecto educativo.
“Para nosotros el cierre de una fuente de trabajo es un problema grave, y la idea nuestra es tratar de que esta escuela se sostenga para justamente sostener la fuente de trabajo, pero no solo por la fuente de trabajo, sino por nuestro compromiso con la comunidad”, manifestó Casares, también en diálogo con Infobán.
El dirigente sindical destacó que, a diferencia de otros conflictos educativos, en este caso trabajadores y empleadores comparten el mismo objetivo y decidieron presentar juntos el reclamo ante las autoridades provinciales.
“Fuimos el empleador y el sindicato juntos a pedirle a los funcionarios que tengan en cuenta el problema que hay en esta escuela”, explicó.
“Si nosotros logramos la subvención, la escuela se sostiene”, aseguró Casares, convencido de que todavía existe una alternativa para evitar el cierre.
El referente de SADOP también advirtió que la situación del Instituto Cristiano no es un caso aislado, sino parte de una problemática que afecta a otras instituciones educativas de la zona norte.
“Hay varias situaciones, varias escuelas, sobre todo jardines, que hay una falta de matrícula en privada, pero también en la gestión estatal”, señaló.
Y vinculó las dificultades del sector con la pérdida de poder adquisitivo de las familias: “En privada muchos de los papás o de las familias no pueden afrontar la cuota. Eso tiene que ver con el marco económico que estamos viviendo”.
Por su parte, Rosa coincidió en que la reducción de la natalidad y la crisis económica conforman una combinación que golpea especialmente a los establecimientos más pequeños, que cuentan con menos posibilidades de reorganizar cursos o fusionar secciones para reducir costos.
“Hay escuelas más grandes que se reagrupan, cierran secciones. El tema es cuando sos pequeño, no tenés chance de hacer esas modificaciones y reagruparte”, explicó.
El Instituto Cristiano forma parte de una institución religiosa que también desarrolla actividades sociales en Villa Martelli y otros sectores vulnerables. Por eso, tanto sus autoridades como el sindicato remarcan que un eventual cierre tendría consecuencias que van más allá de la pérdida de puestos de trabajo y vacantes escolares.
Mientras se acerca el final del ciclo lectivo, el futuro del establecimiento sigue dependiendo de una respuesta del Gobierno bonaerense al pedido de asistencia económica. Por el momento, no se informó que la subvención solicitada haya sido aprobada.
“Estamos muy tristes por esto. Queremos seguir adelante y pedimos, por favor, una ayuda a nuestro Gobierno de la Provincia de Buenos Aires”, concluyó Rosa.

