Pasión por el Arte

Mariana Noemí Antunovich, es una de las tantas artistas ‘de vocación’, con el ánimo de crear y crear a los efectos de satisfacer su pasión personal; no vive de esto, solo estudia y se perfecciona, e intenta en cada obra llegar al corazón de la gente dejando todo de sí.
Mariana tiene un fuego mágico para el dibujo y la pintura. De adolescente, reproducía retratos y caricaturas de otros autores con la facilidad propia de una habilidad innata.
Fue allí, que incentivada por su familia comenzó a cursar en los talleres culturales de la Municipalidad de Vicente López, donde dio sus primeros pasos.
Hoy por hoy, con 40 años reciín cumplidos, esta artista plástica continúa puliendo sus dones en la reconocida escuela de arte martinense: ‘De Los Senderos’, supervisada atentamente por su profesora Beatriz Finocchietti.
La tícnica que más le gusta utilizar es acrílico sobre tela; y esencialmente su fuente de inspiración son las caras o la naturaleza muerta. “Pero tambiín me gusta hacer mis trabajos en pastel tiza y carbonilla”, nos aclara.
“Una obra terminada es algo que ya no nos pertenece, pasa a ser de todos. Su función es un mensaje. Es una expresión plástica donde hay un camino, donde se reestablecen equilibrios entre lo interno y la realidad circundante.
Toda artista necesita expresar y entregar. Es importante el servicio de un tramo de la vida real para intentar sacar a la luz sus emociones y plasmarlas en una obra”, apuntó su docente, Beatriz Finocchietti.
De la vida de esta artista que hoy le presentamos, sabemos que toda su vida vivió en Olivos. Cursó estudios primarios en la Escuela 16 (de La Lucila); en tanto la secundaria la hizo en el Colegio Jesús Pírez Martínez (de Olivos). Le gusta que la llamen Mariana Noemí (¿su nombre artístico?), aunque el completo es Mariana Noemí Antunovich.
Y sus obras fueron expuestas en Sabático ‘Arte y Cocina’, sito en Córdoba 357, Ciudad Autónoma de Buenos Aires (http://www.sabaticoarte.tnext.com/Pagina/default.htm), como así tambiín en el Centro Cívico Cultural Beccar.
Con pasión, a pulmón, dejando todo de sí, con el beneplácito de ver cada trabajo (un sueño previo) culminado y el solo regocijo de un elogio ante la obra creada. Así es la vida de un artista.

Fuente: zonanortediario.com.ar