La vivienda del menor, ubicada en William Morris, fue allanada este lunes luego de que publicara en redes sociales mensajes en los que advertía que iba a atacar la Escuela Secundaria N° 14 de Hurlingham, a la que asiste. La Justicia secuestró su teléfono celular y analiza nuevas medidas en otras causas similares.
El procedimiento se realizó en una casa de la calle Juan Díaz de Solís al 2500, en William Morris, por orden del fiscal Pablo Cabrejas, titular de la UFI de Responsabilidad Penal Juvenil N° 2 de Morón. La investigación comenzó a partir de la denuncia realizada por el director de la escuela, luego de detectar publicaciones en redes sociales en las que el chico afirmaba que este lunes iba a cometer “una masacre” en el establecimiento.
Los investigadores llegaron al domicilio en busca de una escopeta, ya que el propio menor había asegurado en sus mensajes que pensaba utilizar ese arma para concretar el ataque. Sin embargo, durante el allanamiento no encontraron ninguna escopeta ni otro armamento, aunque sí secuestraron el teléfono celular del menor, que será peritado para determinar el alcance de las amenazas y si existió algún tipo de planificación.
Por disposición de la jueza de Garantías del Joven Karina De Luca, los efectivos tenían instrucciones precisas de evitar daños en la vivienda y priorizar el diálogo con la familia. En medio del operativo, el chico se quebró, rompió en llanto y sostuvo que todo había sido “una broma”.
Pese a que por su edad el menor es inimputable, la causa fue caratulada como intimidación pública. Fuentes judiciales señalaron que, si bien difícilmente enfrente consecuencias penales, el episodio es considerado de extrema gravedad y no será tratado como una simple travesura.
El caso ocurre en medio de una seguidilla de amenazas de tiroteos y masacres escolares registradas en distintos distritos bonaerenses durante las últimas semanas. En los tribunales de Morón ya hay otras investigaciones en curso y no descartan nuevos allanamientos en las próximas horas.