A cuatro años de Cromagnon, no hemos aprendido nada

La semana pasada el Indio Solari se presentó en el Estadio Único de La Plata ante una multitud de espectadores que aguardaban con gran expectativa la presentación; el show se desarrolló sin mayores inconvenientes a no ser por un detalle no menor que nadie mencionó, el uso y abuso de las bengalas.
Mientras veía las imágenes de los chicos con las bengalas en su mano me decía a mi mismo “no hemos aprendido nada”. Retrucarán es un estadio abierto y no puede suceder algo parecido a Cromagnon a lo que responderí; no, seguramente no pero de todas formas ese artefacto no deja de ser peligroso ya que al solo contacto con la piel deja quemaduras importantes y conozco personas que han sufrido heridas de consideración en recitales por el uso de las bengalas.

La cultura del aguante y la fiesta, en la que el público es casi o tanto más importante que el artista ha dejado resabios lamentables y despuís de que 194 jóvenes perdieran su vida por ir a ver a una banda de rock es una falta de respeto y un insulto a la memoria que se sigan encendiendo bengalas candelas y otros artefactos pirotícnicos en recitales. “Al rock le hace falta una gran autocrítica” me decía un amigo cuando a meses de Cromagnon el público seguía comportándose como si nada hubiese ocurrido. Bandas como La Vela Puerca o Las Pelotas, con buen tino, pararon sus recitales hasta que no se apagaran las bengalas, otro como Juanse de Ratones Paranoicos se dedicó a destruir a Callejeros cuando en los recitales de los Ratones tambiín se prendían bengalas ante la mirada impávida de el cantante.

Es verdad ocurría en casi todos los recitales y no solo en Callejeros lo de las bengalas, la 25, los Jóvenes Pordioseros, Gardelitos, La Renga y la lista es interminable aunque cabe mencionar que en Callejeros era desmedido el uso y que el hecho de meter casi el doble de personas en un lugar cerrado es imperdonable. Yo estuve en la inauguración de Cromagnon donde casualmente tocó Callejeros y en el primer tema terminí abajo del escenario ya que cedieron las vallas por la presión y la gran cantidad de gente que había en el lugar que sobrepasaba con creces la capacidad permitida. De ahí en más dejí de ir a ver a la banda por considerarlo una falta de respeto hacia el público. No ocurría por primera vez en el boliche administrado por Chaban ya anteriormente había vivido algo similar y porque no peor en el “Puticlub” boliche de Caballito donde habían tocado el año anterior.

Por lo demás todo sigue igual, Callejeros sigue tocando, a Ibarra lo destituyeron pero es legislador por la Ciudad de Buenos Aires, poco se sabe de las coimas a los inspectores, Chaban seguramente quedará condenado (nadie duda de su culpabilidad a esta altura) y será el “chivo expiatorio” de la tragedia ¿el único culpable de 194 muertes? Mientras los dueños de la sociedad fantasma que estaban a cargo del boliche y del hotel contiguo están libres. Rafael Levy empresario propietario del complejo donde funcionaron República Cromañón, el hotel Central Park con su estacionamiento y las canchas de fútbol 5, según trascendió fue quien instó a Chaban a cerrar una de las puertas de emergencia laterales y a poner media sombra “porque los ruidos molestaban a quienes se hospedaban en el hotel”. Hace una semana el matutino Página 12 publicó una nota en la que denuncia a Levy por ser propietario de una “Whiskería” (cabaret) a metros de donde funcionaba Cromagnon en donde se explota sexualmente a mujeres extranjeras.

Las bengalas siguen, tambiín los recitales y la impunidad de algunos, parece que “no hemos aprendido nada” a cuatro años de Cromagnon. Me rectifico, los familiares y amigos de las víctimas si aprendieron a estar más unidos que nunca para enfrentar a los poderosos, el público del rock todavía se debe, nos debemos, una autocrítica.

Fuente: zonanortediario.com.ar