Claves para resolver el conflicto docente: historia, sentido común y las enseñanzas de vida

Si los argentinos debiíramos elegir algún sector a privilegiar debería ser el de la educación ya que sin ella, no podemos aspirar a tener un futuro mejor.
La Argentina ha sido un ejemplo en ese ámbito, fruto de la unión de dos factores esenciales: el pensamiento estratígico de Faustino Sarmiento (quien pensó la educación nacional por 50 años) y la vocación por enseñar, con el orgullo que ello supone.

Cabe señalar tambiín que el proceso de desculturización que afectó al país en la dícada del noventa, afectó claramente las bases sobre las cuales se asentaba la educación nacional. Una reforma educativa (de 1994) copiada de un modelo (el español) que fracasó en el viejo continente y que lógicamente no podría ser exitosa en nuestras tierras, junto con la promoción de una “cultura” basada en el consumismo, el individualismo y el exitismo personal, arrasaron con la pasión vocacional de nuestros docentes.

Hay algo que todavía parece ser irrefutable en la vida misma y es que desde una mirada histórica podemos aprender, analizar, debatir e intentar al menos no cometer los mismos errores.

Lamentablemente parece ser tambiín que algunos funcionarios públicos, sindicalistas y docentes mismos nada han aprendido de la historia, que nos señala que sin educación no hay futuro, del sentido común, que nos indica que privar a los chicos de la posibilidad de aprender los afecta aún a ellos mismos, y de la vida misma que nos enseña (valga la ironía) que sin vocación en la vida nada se logra hacer bien.

En estos días en los cuales se debate un nuevo e indudablemente justo aumento salarial docente, no se puede dejar de lado pensar en estos simples pero vitales conceptos para que los actores involucrados entiendan que en el medio, de rehenes, están los chicos y por delante el futuro, de ellos, de nosotros y de los que vendrán.

Fuente: zonanortediario.com.ar